DUBITO ERGO SUM

 Páginas de Ficção

EL FIN DE LA UTOPÍA

Carlos Rivas

 

Érase una vez un Mundo perfecto, un Mundo Ideal donde todo era bello y necesario en sí. Todo lo que existía era real como la vida misma y se respiraba paz y felicidad allí donde se fuera. La luz que manaba del vientre del Bien iluminaba a todas las demás Ideas haciéndolas resplandecer y permitiendo que se apreciaran todos los matices de sus esencias. Esta luz también las calentaba y reconfortaba en los fríos inviernos del Mundo de las Ideas. Pero algo ocurrió. Algo imprevisto, algo terrible ocurrió.

Al principio nadie le prestó mucha atención al suceso, pero estaban empezando a desaparecer Ideas. Primero fueron los Quarks: uno tras otro se volatilizaron y nunca más se supo de ellos. Luego se desvanecieron el protón, el neutrón y el electrón, pero nada de esto preocupó al Consejo de las Ideas Supremas, ya que los elementos desaparecidos no eran ni importantes ni especialmente apreciados. Pero comenzaron también a desaparecer las Ideas de los Átomos: Hidrógeno, Carbono, Oxígeno, Nitrógeno... La desaparición de dichas Ideas tampoco era especialmente importante, pero dio que pensar al Consejo. Algo se estaba gestando y no podían hacer nada por evitarlo.

Durante algunos eones no ocurrió nada extraño, pero al cabo del tiempo comenzaron a desaparecer más Ideas, y ahora mucho más rápido. Esta vez se trataba de Ideas complejas: novas, estrellas, quasars, agua, fuego... El pánico cundió tras desaparecer la Idea de Protozoo. Alguien estaba construyendo algo muy gordo y las consecuencias podían ser fatales. El Demiurgo ya había logrado su objetivo y el germen de la vida se extendía imparable por su mundo contingente. Sin poder hacer nada, impotentes ante la fatalidad, las Ideas fueron desapareciendo una tras otra; Plantas, Animales y luego el Hombre. Tras la desaparición de este último concepto fueron disipándose rápidamente las Categorías Matemáticas, que eran las más importantes, a medida que el Mundo Demiúrgico se iba perfeccionando más y más.

Hasta que, finalmente, todas las demás Ideas se fueron y solo quedó la Idea fundamental, la Idea madre, la Idea alumbradora, que, sin nadie a quien iluminar, fue debilitándose por la tristeza de su propia y solitaria inutilidad hasta desvanecerse.  

 

em http://www.cervantesvirtual.com/tertulia/escaparate/utopia.shtml